CIUDAD Y SENTIMIENTO: Milagro

Por Jorge Enrique Santacruz

Por ahí dicen que fue un milagro. Vaya usted a saberlo.

Empecemos por la definición:
Un milagro es el concepto dado a un evento muy inusual que se cree que es sobrenatural y se atribuye a la intervención divina.

Ahora… veamos esto, si lo vemos desde el punto de vista sobrenatural (claro que la “Mecha” es sobrenatural, así queda más fácil entender), que dicen que hasta Dios es hincha de la “Mecha”… allá entre ellos se entienden.

Ahora nos preguntamos, que si existen los milagros… existen, sino veamos esto.
El nacer ya de por si fue un milagro. Y claro, nació como tenía que ser, en cuna humilde, para luego llegar a ser el más grande. Del cementerio en medio de Escóbales a Galilea con sus guàsimos y de ahí al Pascual, escenario de triunfos y derrotas todos, por demás apoteósicos dada su condición divina.

Nos podían vencer la resistencia, pero no la moral que siempre se ha conservado incólume junto a la posibilidad y esperanza de triunfar. Entendible dada su condición.

Hemos vencido maldiciones: “Que lo vuelvan profesional, que hagan con el equipo lo que quieran, que, por mi Dios, América nunca será campeón”. Ay, Garabato, no supo con quién se estaba metiendo. Decían que el diablo se nos había metido en el cuerpo, pero lo que no sabían es que solo era un adorno que identificaba la forma endiablada de jugar. Se tuvo que recurrir al exorcismo, en el mismísimo centro del Pascual, para darles gusto a los incrédulos, que no confiaban en la institución.

Y después vinieron los triunfos uno tras otro, copa tras copa (solo una nos ha sido esquiva, que creo es para probar nuestra inquebrantable pasión por “La divina divisa”).

Sí… tuvimos un pequeño bache en esa seguidilla de triunfos que nos forjaron y templaron más nuestro espíritu americano, pero como reza el dicho popular: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista” y llegó el que tenía que llegar: Tulio “Nassar Al – Khelaifi” Gómez y volvimos en donde estábamos; en la senda de los triunfos.
Porque desde su principio hemos triunfado a lo largo y ancho del país, eso es un hecho concluyente y no admite dudas.
Y con toda seguridad, la consolidación histórica no es de ahora, lo ha sido a largo de su historia. Y en cada año que pasa, lo único que se hace es la confirmación de su tradición y su grandeza como institución que emerge de sus raíces; y el entusiasmo que provoca en todas las canchas de Colombia y el exterior. Son por estas razones – y muchas más-por las que América es el primer equipo con hinchada nacional e internacional.

Y no necesita de milagros, ¡la grandeza no se compra…se gana!

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