CIUDAD Y SENTIMIENTO: Cariñito santo

Por Jorge Enrique Santacruz

Bueno… hace ya varios días, pasó lo de la semana santa. Pero no nos habíamos repuesto de ella y se nos vino la otra celebración y esta sí que también tiene sus bemoles – ¿así es que se dice no? – bemoles; La fiesta de la madre. O mejor; el mes de la madre, porque así lo quieren llamar los comerciantes «y como nosotros somos obedientes» – pues lo llamamos: « el mes de las madres». ¡Qué tal esa! Y si le hacemos caso a las celebraciones por el mismo motivo, en todo el mundo « esta se celebra en Mayo, agosto, octubre, noviembre y hasta en diciembre». Simplificando y sacando común denominador, el día de la madre es una fiesta de todos los días y todo el año.

Ha daño que hace esto del comercio. Porque a la fiesta hay que hacerla coincidir lo más cercano al pago de la quincena. Como si manifestarle amor a la progenitora, tiene un día especial en el año. Cómprale el día que quieras, lo que quieras, solo es cuestión de querer. ¿Cómo es que dice la canción Detalles de Oscar de León dedicada a la esposa, que en este caso se le puede dedicar a la mamá? …regálale flores, llévala al cine, a comer, háblale, dale amor, llévala a bailar o si no puede, pues que vea bailar, que también es bueno, no ve que le trae recuerdos y recordar buenos tiempos siempre es grato. Por ninguna parte dice el día para hacerlo. Y ella se merece todo lo anterior y mucho más.

¿Y saben porque digo que tiene sus bemoles? Miren no más: Las primeras celebraciones tenían carácter religioso y empezaron en Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Después los romanos la llamaron Hilaria y celebraban el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se realizaban ofrendas traídas por niños. Ya con los cristianos, la celebración era en honor de la virgen María, madre de Jesús.

En Inglaterra hacia el siglo XVII, tenía lugar un acontecimiento similar, también relacionado con la Virgen, que se denominaba domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras. Además, los trabajadores para gente acaudalada y que no tenían la oportunidad de estar en sus hogares, ese domingo se le daba el día libre para visitar a sus familias.

Sigamos con los bemoles y refirámonos a Julia Ward Howe y Ann Jarvis quienes en 1865 al terminar la guerra de secesión en los estados unidos, organizaron manifestaciones pacíficas y celebraciones religiosas en Boston. La una propuso establecer un día especial como una forma de reconciliar a las partes en conflicto, la otra organiza también reuniones, en donde las madres lo hacían para intercambiar opiniones sobre distintos temas de actualidad. Las reuniones por el Día de la Madre continuaron de manera regular durante los siguientes años. El 12 de mayo de 1905, Ann Jarvis fallece, su hija Anna Jarvis para conmemorar su fallecimiento cada año organizaba un Día de la Madre cada segundo domingo de mayo. Finalmente el reconocimiento oficial llegó en 1914, con la firma del presidente Woodrow Wilson reconociendo oficialmente el «Día de la Madre».

Pero no nos vayamos tan lejos. Quedemos aquí en nuestra tierrita y, hablemos de una manera muy peculiar de celebración. Los hombres que tenían la madre muerta se colocaban en la solapa del saco o a manera de prendedor las mujeres; un clavel de color blanco y los que la tenían viva uno de color rojo. Bella forma de simbolizar el amor a la madre. Flores, muchas flores a todas ellas.

Claro que, había una canción:
Madre cariñito santo
ven alumbra mi existir
sin ti mi vida es un llanto
sin ti no puedo vivir
el llanto que estoy vertiendo
es amargo como mi vida
lloraré siempre tu ausencia

Que se llevaba el primer lugar y todos los premios: «Madre cariñito santo» interpretada por el dueto de Antaño o Julio Jaramillo, que junto con ríos de aguardiente era el tema predilecto para los que habían perdido su madre. Y, el lugar predilecto para esto, diferente a los bares, cafés, tiendas o la sala de la casa, eran los cementerios. De ahí salían muertos, pero de la borrachera.

Lo curioso eran los regalos; planchas, ollas, máquinas de coser, licuadoras, vajillas, etc. Y no eran regalos para ellas, era para que trabajaran. Ah… este comercio, si hiso un daño irreparable.

Ahora, centros comerciales, almacenes, Amazon, mercado libre, o cualquier plataforma porque « que pereza»… con esto se denota el aire mercantilista de una fiesta que debe ser para expresar amor. Que vivan los griegos, romanos, e ingleses. Que vivan las Julia Ward Howe, Ann Jarvis , las Anna Jarvis. Finalmente el reconocimiento a Woodrow Wilson «presidente de los estados unidos» quien en 1914 reconoció oficialmente el día de la madre, y como en donde manda capitán no manda marinero, se quedó el día de las madres.

Va la madre pa´último.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.