No escribo para vivir, vivo para escribir


DIGNIDAD

(De la obra “Canto a la vida” edición abril 2010)

Por Helen Fares de Libbos.

Cuando recuperé mi dignidad salí a la calle con la cabeza bien alta, con una alegría como si tuviera el mundo en mis manos y mis enemigos ignorantes me miraban arrepentidos. Dios tan justo aclara toda la justicia en esta Tierra.
Falsos testimonios, injusticia, envidia.
El destino está empeñado en desbaratar mi vida.
El desprecio, la soledad y la tristeza todo ello forma parte de la nube negra.
Tantos comentarios bajos que recibí y tanta injusticia decir que uno de mis hijos no
era de mi marido. Se le hizo el examen correspondiente y el resultado salió 99.99 legítimo.
Tengo mucha voluntad para afrontar cualquier obstáculo que se presente.
Y con el examen recuperé mi dignidad, lo mismo que mis hijos y mis nietos.
También fue un buen momento para arreglar mis diferencias con mis hijos
y la sociedad. Antes de que la bestia se adueñara de esta sección de mi vida, logré sacar mi rostro bien alto.
Pues ahora, habrá que ver cómo las otras personas se oponen al cuento.
porque se volvió un comentario común y todos los días, las actividades ajenas estaban muy poco dispuestas para cooperar y no volví a pelear.
De mi vida, saqué la depresión, la soledad y la tristeza, pues todo ello forma parte de la nube negra que debo dejar atrás.
La mejor manera de utilizar el destino en su salud, es olvidar
¿Hasta cuándo la gente juzgará mal?
¿Hasta cuándo la gente hará males a los demás?
¿Hasta cuándo en lo profundo de mi alma, habrá una canción sin palabras?
¿Hasta cuándo la tinta se resistirá a mezclarse con el pergamino?
¿Hasta cuándo contemplaré la sombra en mis ojos?
¿Hasta cuándo, Dios tocará las yemas de mis manos?
Soy la afectuosa de las palabras, la demás. Soy una estrella caída del cielo a la verdad.
Soy el recuerdo de un instante de felicidad. Soy un parte de la dicha y de la tristeza.
Soy amante del vino del espíritu y el alimento del corazón.
Soy una rosa, mi corazón se abre en mi pecho.
Soy la enamorada de la verdadera fortuna.
Soy la cálida sonrisa de la belleza.
Soy la imagen de la paz y la quietud.
La vida, la muerte, el amor, la locura, el secreto y el dolor en general, lo que necesitamos es un médico poeta para quitarnos algunas nubes de nuestras mentes enfermas que nos permitan eliminar las lágrimas de la violencia.

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