Saludo gregoriano

Por Fernando Calderón España.

A todos mis amigos y conocidos les deseo más salud que la mía, más trabajo que el mío, más ropa, más comida y más dormidas que las mías y más descanso que el mío.

¡Que el destino llegue bueno!

Que sus ganas de vivir no se acaben.

Que sus hijos e hijas tengan más amor y más metas alcanzadas.

Como nuestra nación nunca será un colectivo prometedor, la familia se erige como la única sociedad de la que nos podemos agarrar para alcanzar los objetivos.

No sueñen, que soñar es una táctica del capitalismo para que el mundo se quede dormido.

Confíen en sus papás, mamás y hermanos y unidos hagan frente común desde el amanecer hasta el atardecer. En la noche, descansen; no se desgasten.

No pierdan tiempo mostrando lo que no tienen, ni lo que no son.

Al final de todo, alguien dirá “ese presidente es hijo de un minero o de una lavandera”.

Ayúdense mucho sin pensar en la última pelea con el hermano.

No descuiden a los viejos y a los niños de sus familias.

Quieran más a sus hijos hasta la alcahuetería.

Coman en casa, en familia. Reúnanse más.

El dinero no existe, solo existimos nosotros.

Que terminen la rotación de hoy tranquilos y arranquen la translación, mañana, con calma y tranquilidad.

Lo de hoy y mañana, es un invento del hombre para marcarle el envejecimiento de sus células humanas. No es más.

Feliz noche como todas las noches.

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