No escribo para vivir, vivo para escribir


25 MARZO 2009

(De la obra “Canto a la vida” 1° edición abril 2010)

Por Helen Fares de Libbos

Negociando como un fenicio. Habib Chamoun.

Chamoun demuestra cómo esta sabiduría antigua se puede aplicar a gran variedad de escenarios contemporáneos de negocios.

Los fenicios fueron cananeos, los mismos que encontramos en las escrituras hebreas y cristianas que alcanzaron el pináculo de su influencia cultural cerca del año 1000 antes de la era cristiana.

Los fenicios fueron comerciantes que dominaron las rutas marítimas del Mediterráneo, llevando una gran variedad de mercancías a muchos mercados. Tal vez su mayor logro fue difundir el alfabeto fonético a lo largo del Mundo antiguo.

Esto simplificó enormemente el proceso de llevar un registro comercial, lo cual según afirma Chamoun, fue un aspecto importante de su éxito como comerciantes y hombres de negocios

En contraste, cuando miramos en retrospectiva a los fenicios de hace 3.000 años, tenemos la sensación de que ellos sabían lo que querían y cómo obtenerlo. Ellos eran persistentes y lograba sus metas. Los fenicios no se enfocaron tanto en el precio como en los beneficios intangibles que eran más valiosos de lo que generalmente se cree.

Ellos se esforzaron por crear verdaderas amistades con sus socios comerciales. La amistad entre Salomón e Hirom fue un buen ejemplo.

Chamoun lo convierte en un buen embajador para cualquier negociación, de manera que ambas partes dejen la mesa con un sentimiento de haber alcanzado un trato justo. Si las relaciones comerciales se comparten en la mesa, el bocado entre amigos da mucha conversación.

En el modo fenicio, la idea no es únicamente vender un producto o servicio, sino crear relaciones comerciales y por eso, conseguían relaciones a largo plazo.

Negociar es o debería ser, un proceso para resolver problemas que generen ganancias mutuas a todos.

De hecho, con frecuencia los fenicios daban más de lo que recibían a corto plazo, con el fin de ganar más a largo plazo. El conocimiento es libre como el viento que transporta la semilla de la sabiduría.

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