LOS HECHOS DEL CORAZÓN

(De la obra “El Odio no se escribe” Edición julio 2011)

Por Helen Fares de Libbos.

Deben pesar tanto como una pluma, con la misma que se habrá de firmar nuestra sentencia. Ahora seré libre y feliz, lo digo porque acabo de derrotar mis ambiciones. Desperté muy tarde de una pesadilla muy larga, de mucho tiempo y mucha rutina.

Pesadilla de los domingos, que estuvo presente en la vida de tres generaciones. Mis hijos y mis nietos y yo. Por el color del sol, creo que ya habían pasado las seis de la tarde. Desde la terraza, un domingo de paz.

Ahora soy de aquí, esta es mi tierra, esta es mi vida.

La vida es la mayor de todas las pasiones, yo, a lo largo de muchos años, había creído que la vejez comenzaba cuando se desaparecían las ilusiones, cuando llegara la edad de convertir las experiencias en recuerdos y los recuerdos se volvieran más piadosos que las esperanzas.

Sola, sola, como una amira de los Emiratos Árabes, con cinco hijos y once nietos, a los que agrego 180 ahijados, que llegaron a mi vida durante los años que viví en Chiquinquirá. Soy comadre de medio pueblo y en cada casa hay un plato de comida para mi si lo necesito.

Ayudé siempre los ancianatos y nunca he dejado de colaborar con esa obra tan valiosa, que no se opaca con las riquezas del mundo, las monjitas consagran su vida al servicio de los ancianos. Parte de mi obra de toda la vida es compartir con ellos. La gente me quiere, me pide consejos para contraer matrimonio o para escoger el nombre de sus hijos.

Una cama en casa de ancianos está disponible para mí, si quiero morir.

No estoy sola…

En mi familia estamos bien, mis hijos y mis nietos son profesionales gracias Dios. Trabajan detrás de un escritorio, nada de trabajo con sus manos, trabajan con su mente, con su conocimiento y su inteligencia.

Siempre tengo poesía de mi genio, de mi alegría y seguiré viviéndola en mi corazón y en mi mente.

No exagero si digo que la mayoría de los escritores tienen su vida presa en sus libros, en sus obras completas.

Mis libros no encarcelan mi vida, vuelan libres en la memoria de la gente.

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