CIUDAD Y SENTIMIENTO | Consulta 4: Al fin

Por Jorge Enrique Santacruz.

—Compadre, buen día.

—Buen día, compadre. ¿Sabe una cosa?, ayer lo estuve buscando para que me contara lo de la «Noche de las “velitas”», pero no lo encontré. ¿En dónde andaba?

—Lo mismo me pasó a mí. Lo busqué para lo mismo. Estábamos haciendo lo mismo: «Jugando al gato y al ratón». Además, pensé, mi compadre debe andar buscándome para aquello de las “velitas”. Pero como dicen por ahí: «Nunca es tarde, si la dicha se alcanza»

—Claro que sí. Hay muchas preguntas que le tengo que hacer y en orden para que no me embolate. Porque eso del alma, las ánimas, el Purgatorio, el Limbo y demás parafernalias, todavía las estoy digiriendo. Y no quiero que me pase lo mismo con el «Día de las velitas».

—Hágale con las preguntas. Cómo dicen por ahí: «Arranque, compadre». Pero no se me vaya a desbocar. Porque después no hay quien lo “ataje”

—Entonces, dígame, ¿cómo surgió y en dónde?

—Fácil, compadre. Preste atención, compadre. Primero, fue proclamado el día de la «Inmaculada Concepción”, o mejor dicho, el día en que la virgen empezó a tener un hijo en su útero: el 8 de diciembre de 1854, por el Papa Pío IX, en la Bula (conocido como un documento pontificio) Ineffabilis Deus, y según dice la historia, que ese día en que se tomó la decisión, creyentes de varias partes del mundo encendieron velas para celebrar el momento y, desde entonces, se ha mantenido la tradición de iluminar esta noche de diciembre.

—Yo pensé que la “Noche de las velas” era solo en Colombia.

—Nooo, ya le dije, en todo el mundo en donde se profese la fe de la Iglesia Católica.

—¿Y qué es la Inmaculada Concepción?

—¿Cómo así? ¿Ya no le dije?

—Repítame, por favor, compadre.

—¿No sabe qué es la Inmaculada Concepción?

—Pues, verá Ud., compadre: No. A mí me enseñaron lo de la virgen, pero lo de la Inmaculada Concepción; no.

— “Concepción” es como le dije, o mejor dicho, para que le quede claro, el día en que la virgen empezó a tener un hijo en su útero.

—Ah… entonces ahora entiendo aquello de: «Ave María Purísima… sin pecado concebida». Claro que lo que no entiendo es lo de “pecado”. ¿Cómo así que concebir y engendrar un hijo es un pecado?

—Deje eso así, compadre. «No se meta en camisa de once varas». Que no le queda bien. Acuérdese de lo que le he dicho; son cosas de los de arriba. Y ahí no hay nada que hacer. Si ellos dicen que es pecado, es pecado. Y punto. Eso es como el Var. No entró y no entró.

—Tampoco, compadre. También se equivoca.

—¿Quienes?

—Los del Var.
—Ah…

—Pare, maestro. Ahora, dígame, ¿si fue el ocho, por que se celebra el 7? Lo de las velas.

—Las velas es la víspera, o sea el 7 y la Inmaculada el 8.

—Sí, ¿pero por qué?

—La Iglesia Católica dice que el Día de las “velitas” se celebra en Colombia como vigilia de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Costumbres, compadre, costumbres.

—¿Entonces?

—Esta celebración en muchos de los países de tradición católica en el mundo, como Colombia, comienza desde la víspera. En esa noche previa a este festivo de carácter religioso, en muchas casas, familias enteras se reúnen en torno a la costumbre de encender velitas, velones o faroles en las zonas exteriores de sus casas, lo que propicia un ambiente de compartir incluso entre vecinos y amigos. Aunque con variaciones, otros países distintos de Colombia celebran con devoción esta fecha. Como se dijo, el Día de las “velitas” está muy arraigado sobre todo entre católicos. Y países con mayor cantidad de feligreses católicos son Brasil, México, Filipinas, Estados Unidos, Italia, Francia, Colombia, España, República Democrática del Congo y Argentina, según el Vaticano.

—Que bien, compadre. Bonita historia.

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