No escribo para vivir, vivo para escribir

HOY: «PENSAMIENTOS»

(De la obra “Conversaciones en la soledad” Edición julio de 2011)

Por Helen Fares de Libbos. 

Con cada situación que logre vencer me siento más animada para ir más lejos.

Por encima de las nubes sigue brillando el sol después de la tempestad.

Ignorancia divina no saber de dónde vengo ni pensar para dónde voy.

Cuando se cierra una puerta se abren mil ventanas.

El daño no es de ayer.

Hay que buscar el amor donde quiera que se esconda.

Entre más aprendas a padecer más sabrás aguantar.

El arte es una lección interminable.

La oración nos abre la mente y el corazón, nos hace ver la vida sin prejuicios históricos o culturales.

No busques compañía si no estás contigo mismo.

Dios te ha dotado de inteligencia y de conocimiento, no apagues la lámpara de la gracia divina.

Recibo la sabiduría de los demás y comparto la sabiduría mía. La ambición es una especie de trabajo.

La vida nos besa en ambas mejillas de día y de mañana, pero ríe de nuestros actos de tarde y de madrugada.

La libertad no es una filosofía, ni siquiera es una idea, es un movimiento de la conciencia.

La vida nos lleva de un lugar a otro.

La belleza se nos revela sentada en trono de gloria.

El amor pasa con un manto cerca de nosotros, pero huimos de él por temor.

La libertad nos invita a su mesa para que participemos de sabrosos manjares y de su generoso vino.

La naturaleza extiende hacia nosotros sus brazos y nos invita a gozar de su belleza.

La verdad nos visita atraída por la risa alborozada inocente de un niño o por el beso de un ser querido.

El corazón humano implora ayuda.

El alma humana nos suplica que la liberemos.

Así pasan las noches y vivimos en la inconciencia y los días nos saludan y abrazan. Pero estamos en temor constante día y noche. Nos apegamos a la tierra cuando tenemos abiertas de par en par las puertas del corazón del señor.

Pisoteamos el pan de vida mientras el hambre roe nuestro corazón.

Que buena es la vida del hombre, pero que alejado está el hombre de la vida.

Cuando te hable la razón escucha lo que te dice y será un hombre salvo. Haz buen uso de tus razones y serás como un hombre armado.

Porque el Señor no te ha dado guía mejor, ni brazo más fuerte que la razón. Cuando la razón habla a tu yo más profundo te pone a prueba contra el deseo. Porque la razón es un ministro prudente un guía leal y un sabio consejero.

La razón es como la pobreza sin hogar y el conocimiento sin la razón es como una casa sin protección.

El mismo amor, la justicia y la bondad, van acompañados de Ia razón.

El hombre culto es como un soldado que entra en combate sin armas.

Razón y conocimiento son como cuerpo y alma, sin eI cuerpo el alma no es más que viento vacío. La razón sin conocimiento es como el cuerpo humano sin alimento.

La razón no es como las mercancías que se venden en el mercado pero si se vendiera en el mercado sólo el sabio sería capaz de entender su verdadero valor.

El loco no ve sino la locura. Ayer pedí a un tonto que contase los tontos que se movían en torno nuestro, se echó a reír y me contestó: es una tarea demasiado difícil y me llevaría mucho tiempo, yo no soy sabio.

Conoce tu verdadero valor y no perecerás. La razón es la verdad, la razón es la fuente de la vida.

Dios te ha dado el conocimiento, para que a su luz no sólo lo adores a Él, sino que te veas a ti mismo con tus flaquezas y con tu fortaleza.

Si no te quitas primero Ia paja que tienes en el ojo no podrás ver la de tu vecino.

Examina cada día tu conciencia y corrige tus faltas: si no cumples no serás fiel al conocimiento y a la razón que hay dentro de ti. Obsérvate a ti mismo como si fueras tu propio enemigo.

Porque no puedes aprender a gobernar si no aprendes primero a gobernarte.

Oí una vez decir a un hombre: todos los males tienen remedio menos la muerte.

Reprender a un necio insensato, predicar a un idiota, es como escribir en el agua. Jesús curó a los ciegos, a los lisiados, a los paralíticos y a los leprosos, pero a los idiotas no pudo curarlos.

El que intente aprovechar una oportunidad después de que ha pasado junto a él es como el que la ve acercarse y no sale a su encuentro.

Dios no obra el mal, nos da la razón y el conocimiento para que estemos siempre en guardia contra los peligros. Gracias a Dios que nos ha dado el don de la razón.

Hermanos míos: aconsejaos unos a otros, porque en ese consejo radica la liberación del error y arrepentimiento fútil. La sabiduría de los demás es vuestro escudo contra la tiranía, porque cuando pedimos consejo uno al otro se reduce el número de nuestros enemigos. El que no pide consejos es un atolondrado.

Solicita el consejo de los ancianos porque sus ojos han mirado a la cara a los años y sus oídos han escuchado las voces de la vida, aunque su consejo te parezca desagradable, síguelo.

Ayer me arrepentí de lo que había hecho y hoy comprendo mi error y el mal que atraje sobre mí al quebrar mi arco y destruir mi alma.

Te amo hermano mío quien quiera que seas, lo mismo si adoras a Dios en una iglesia que si hincas de rodillas en un templo o rezas en una mezquita. Tu y yo somos hijos de una misma fe porque los diversos caminos de la religión son dedos de la mano adoradores del mismo ser supremo, mano que se extiende a todos.

El pensamiento de mi alma me habla. Mi alma me habló y me enseñó a amar, mi alma me mostró que el amor es un orgullo, antes de que mi alma me hablara en mi corazón el amor era como una obligación. Mi alma me habló y me enseñó a tocar lo que aún no se ha encarnado: ella me reveló que todo lo que tocamos es parte de nuestro deseo.

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