EL DON QUE POSEO

(De la obra “El Odio no se escribe” Edición julio 2011)

Por Helen Fares de Libbos.

Es un buen momento para sacar provecho al don que recibí de Dios, el don de la comunicación. Momento para formalizar alianzas de tipo intelectual y de mostrar mi talento.

Yo misma soluciono mis conflictos emocionales y los de los demás, controlo mi estado de ánimo para que reacciones negativas no atraigan energías negativas.

Cuando debo tomar decisiones, especialmente si se trata de salud o de viajes, tengo un tiempo más esperanzador que aprovecho para sembrar en terreno fértil, aquella vida que me rodea, búsqueda de armonía entre mis sentimientos y mi conciencia, mi interés por la educación y por las relaciones interculturales y las comparaciones entre la cultura general.

Dejé fuera de mí todas las reacciones negativas que pudieran herir a los demás o a mí misma, para que llevando la oscuridad hacia la luz pudiera saber cómo curar mis heridas.

Pudiera sentir ahora una especie de orgasmo emocional y recoger la recompensa que me proporcionaría mi propia idea de la felicidad.

Puede haber cosechas momentáneas, milagrosas o del sentimiento, que me pertenecen a mí y al mundo que me rodea. De allí absorbo las inconsistencias de la vida diaria para seguir viviendo.

Si uno sabe lo que hace, nada malo le sucede. Siempre tengo poesía en mis genes, mi armonía, y seguiré viviendo con mi corazón y mi mente.

Existo, mi magnetismo me ayuda a conseguir el éxito, no me dejo agobiar si me rodea un mal ambiente.

Acabo de recibir a una persona que conozco hace muchos años, a quien admiro profundamente, pero que, por no confirmar la información, siempre está hablando y opinando mal de los demás sin conocer la verdad.

Yo, como siempre, conservo mi buen humor y mi jovialidad, de esta forma no me salgo de casillas y mantengo mi equilibrio.

Muchas personas desean compartir conmigo mis momentos de suerte y felicidad y también los problemas monetarios, sé que puedo encontrar personas que me los ayudan a resolver y así lograr el triunfo y la paz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.