DÉBORA ARANGO

(De la obra “Canto a la vida” Edición abril de 2010)

Por Helen Fares de Libbos.   

Atacada durante años por pintar lo que quería, a los 96 años, Débora Arango era una muestra viva de casi un siglo de arte nacional y de la fuerza y la decisión de un artista por hacer su obra.

Mi primera visita a Medellín a la casa de la sobrina de Débora, la hice en compañía de mi nieto Michel. Gracias a mi gran amiga Amal por haberme presentado esa familia tan distinguida…

Débora Arango estaba sentada en la sala de recibo de su casa, una bella y bien conservada quinta en el municipio de Envigado al sur de Medellín…

En esta visita, me impresionó ver ocho cuadros una de las más importantes pintoras que ha visto o se ha negado a ver Colombia en toda su historia.

Están colgados en cuatro paredes con un estilo y diseño de muy clara imaginación.

El Museo de Arte Moderno de Medellín sacó de su bodega 30 obras de artista Débora Arango (1907 – 2005), escogidas por igual número de personalidades. Así el MAMM, además de editar un libro le dio uso a parte de las 233 obra de esa artista.

María Emma Mejía ex canciller le dio un reconocimiento poco común para una antioqueña, al hablar de su cuadro Bailarina en descanso: Con ella existieron dos mujeres míticas, María Cano y Débora Arango. Ambas revolucionarias, ambas arriesgadas, ambas adelantadas a su tiempo y ambas comprometidas con su tierra y su país.

Me encanta el arte en todas sus manifestaciones y en especial, la pintura. Admiro profundamente la inteligencia la verraquera, la originalidad y el plano femenino…

Tuve la oportunidad de llegar hasta Débora Arango por intermedio de su sobrina Cecilia, una gran amiga de Amal Siriani. Como ellas han tenido una amistad cercana, gracias a ella fui hasta la quinta de Envigado donde la pintora vivió sus últimos años.

A partir de entonces, cultivé una bella amistad con la pintora paisa y muestro con orgullo la correspondencia que nos cruzamos. Y guardo como algo de especial trascendencia, unas fotografías que me tomé con Débora en la sala de su casa de Envigado…

Yo siento afinidad con las mujeres que han abierto rutas. Precisamente, Débora Arango fue una mujer audaz, adelantada a su tiempo.

Y extraordinariamente original, que no le importó romper paradigmas y escandalizar a la sociedad de su tiempo. Por eso surgió admiración hacia ella.

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