“SEÑOR HAZME UN INSTRUMENTO DE TU PAZ”

Roy Contreras P.
Reverendísimo Padre General

Nos han vendido la idea que la tan anhelada paz es una utopía para el pueblo colombiano y el furtivo negocio para unos cuantos, aún no nos reponemos de una guerra de más de cincuenta años, para ser víctimas fatales de otra, patrocinada por una caterva de crimínales llenos de ideologías populistas que distan a un verdadero sentido social y humano.

Con dolor veo el mutismo negligente de las administraciones gubernamentales, ante el sometimiento destructivo, patrocinado por grupos al margen de la ley. 

El tema de interés se centra en la guerra contra Ucrania, mientras el pueblo colombiano de modo interno sufre el mismo flagelo destructor. La destrucción y el caos son el modelo formativo ante la ley del sometimiento; una guerra injusta donde el más perjudicado es el que desde su inocencia nos presume su ignorancia.

Tenemos tanta necesidad de Dios y de un verdadero sentido social, para no ser indiferentes ante esta guerra sin sentido, que de forma muy directa nos afecta.

¿Por qué tenemos qué alzar la voz para ser escuchados?, ¿el único camino diligente para crear impacto es el de las armas?, son tantas preguntas elocuentes sin respuestas.

Toda la Iglesia en compañía de las instituciones confesionales locales (Comunidades y grupos cristianos), en pleno uso de sus funciones sociales, alzan la voz para clamar la tan necesaria Paz: “Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

Necesitamos un auténtico diálogo, sentarnos todos a la misma mesa, no como los acuerdos malogrados del pasado, sino con el firme propósito de la escucha, la penuria nos obliga a tener un corazón resiliente.

La verdadera Paz no se consigue con el sinnúmero de mayores disparos, ni con el desplazamiento agresivo de nuestras gentes, ni con toda la sangre derramada por los caídos en guerra o por la frustrada competitividad con la que nos educan. La Paz se consigue de frente con él adversario (mirándolo como hermano) y, patrocinando un sentido abrazo de perdón, con un solícito propósito de enmienda en reparación, por todo el daño ocasionado.

La resiliencia en el corazón de la Iglesia se hace notar, latiendo desde las plazas públicas gritando a voz unánime: ¡Paz!

San Francisco de Asís nos enseña en la tan mencionada oración: “Hazme un instrumento de tu Paz”, este no es un sentir populista desde el sensacionalismo colectivo que nos produce el tema de moda, pero sí, la obligación Cristiana por proveer el bienestar de los pueblos.

3 comentarios en ““SEÑOR HAZME UN INSTRUMENTO DE TU PAZ””

  1. Luis Manuel Utria

    El Ejercicio de la Mesa y de la Escucha son valores fundamentales que la sociedad debe buscar y retomar con urgencia.
    Que la indiferencia sea vencida con estas acciones para que el fruto sea la paz.

    Muy bien logrado este aporte entre la reflexion y la letra.

    ¡Felicitaciones !

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