El pueblo tsimane redujo su temperatura corporal en los últimos años

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Madrid, 28 oct (EFE).- El pueblo tsimane, en la Amazonía boliviana, experimentó una marcada disminución de la temperatura corporal en los últimos 15 años, lo que puede estar ligado, según un estudio, a rápidos cambios socioeconómicos, con mejoras en la salud, supervivencia y condiciones de vida.

Los autores han observado una reducción media anual de 0,05 grados centígrados en la temperatura de este pueblo indígena de agricultores-recolectores de la Amazonía boliviana, señala el estudio que publica Science Advances.

La temperatura pasó de unos 37 grados en 2002 a 36,5 grados en 2018, según un estudio de datos biomédicos reunidos por el Proyecto de salud y ciclo de la vida tsimane.

El estudio liderado por Michael Gurven de la Universidad de California Santa Bárbara sugiere que este rápido descenso de la temperatura corporal puede reflejar cambios socioeconómicos que “mejoraron rápidamente la salud, la longevidad y las condiciones de vida en la región”.

Un proceso similar se produjo también entre los estadounidenses, pero el periodo de tiempo fue mucho más largo, unos 150 años, según un estudio previo, el cual sugiere que, desde la era preindustrial, la temperatura corporal media ha disminuido en un 1,6 % en los residentes de países con altos ingresos.

Aunque durante mucho tiempo se consideró que 37 grados centígrados era la temperatura corporal básica normal para los adultos, algunos procesos pueden modificarla dentro de un rango saludable.

Hasta ahora no se sabía si las temperaturas corporales por debajo de 37 grados centígrados eran normales fuera de los países de altos ingresos.

El equipo analizó datos que documentan los cambios de temperatura corporal de 5.000 indígenas tsimane en 110 aldeas, cuya esperanza de vida aumentó de unos 43 a 54 años cuando obtuvieron un mejor acceso a la atención de salud y otros recursos a principios del siglo XXI.

Los investigadores determinaron que los cambios en los meses de la estación húmeda y las temperaturas diarias más altas no afectaban a la disminución de la temperatura corporal a lo largo del tiempo, ni tampoco los diagnósticos comunes como infecciones respiratorias y genitourinarias.

Gurven y su equipo sugieren que el descenso en la temperatura “probablemente refleja mejoras generales en la salud, la supervivencia y las condiciones de vida de los tsimane en los dos últimos decenios”.

Además, señalan que se podría seguir estudiando el papel que el mayor uso de antibióticos y los cambios en la actividad física y la composición corporal pueden haber desempeñado en ese cambio a lo largo del tiempo. EFE
cr/icn

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