El impuesto rosa: “Si es lo mismo ¿por qué las mujeres pagan más?”

Foto por drobotdean – freepik.es

Por Tatiana Fandiño | 17/03/2021.
El poco conocido “impuesto rosa” o pink tax, es determinado por quienes lo denuncian como el sobreprecio de un producto o servicio únicamente por estar dirigido a un público femenino por medio de diseños que nacen de estereotipos de género, para muchas personas es sencillamente una inflación sustentada en el género al que va dirigido. Las máquinas de afeitar para mujeres son más caras que las de los hombres, lo que puede explicarse por los suministros que utiliza: el tipo de cuchilla o si contiene aloe o cosas similares, pues están diseñadas para la piel de las mujeres. Este aumento a veces se debe al hecho de que la presentación del contenido está más estilizada que la versión masculina. Dado que la marca está dirigida a mujeres, invierte más dinero en la exhibición de productos, empaques, diseño y publicidad, pero este argumento es débil, pues si se van a generar productos para hombres o niños, se usan diferentes colores, marcas específicas y diseño de empaques pertinentes, el mismo proceso de marketing y el mismo esfuerzo para ellos.

Lo que vemos en el impuesto rosa es la práctica de tácticas micromachistas, tácticas comerciales que operan en la invisibilidad. El pink tax lo que hace es reafirmar y conservar, a partir de la perspectiva del manejo de la economía, las diferencias estructurales entre varones y mujeres. Esta situación refleja la diferencia y discriminación contra las chicas por el precio extra que tienen que abonar, tomando en cuenta que también ganan menos que los hombres.

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