
Por Myriam Manosalva | 30/07/2021.
Un equipo de paleontólogos de Argentina hallaron restos que corresponden a una especie arcaica y misteriosa de murciélago vampiro gigante, conocido como el Desmodus draculae, que vivió en Latinoamérica hace 100.000 años.
Hoy en día se tiene registro de unas 1.400 especies de murciélagos hematófagos (que se alimentan de sangre), de los cuales hay tres especies en Latinoamérica: El vampiro común (Desmodus rotundus), el vampiro de patas peludas (Diphylla ecaudata), y el vampiro de alas blancas (Diaemus youngi). Todo indicaría que estas especies están relacionadas entre sí por su pariente en común el Desmodus draculae o Vampiro Gigante.
A pesar de que ya se han encontrado con anterioridad piezas fósiles de estos animales en México, Ecuador, Argentina y Brasil, los restos han sido muy escasos como para arrojar una proyección de su posible imagen en vida y así determinar el papel que jugaban dentro del ecosistema de su época. Pero la pieza hallada en Argentina daría mayores pistas sobre las características de este gran murciélago. El hallazgo consiste en un hueso de la mandíbula de un Desmodus draculae, y ha aparecido cerca de la ciudad costera Miramar, bajo unos sedimentos de la época del Pleistoceno, al interior de una cueva.
Daniel Tassara, paleontólogo del Museo Municipal de Ciencias Naturales Pachamama, expresó: «La mandíbula de Desmodus draculae se encontró dentro de una cueva o madriguera de 1,2 m de diámetro atribuida a un perezoso gigante de la familia Mylodontidae, como Scelidotherium. No sabemos si este vampiro entró en la cueva para alimentarse, refugiarse o fue presa de otro animal».
Los investigadores del proyecto agregaron: “Desmodus draculae fue el último de los mamíferos voladores gigantes. Se extinguió durante el período colonial, alrededor de 1820, posiblemente como consecuencia de la Pequeña Edad de Hielo».
El hallazgo del hueso permitió develar el tamaño del espécimen que habría sido de alrededor de unos 50 centímetros, midiéndolo desde el extremo de un ala hasta la punta del ala opuesta. Este descubrimiento revela que el murciélago vampiro era 30% más grande en tamaño al murciélago común de la actualidad.