En Colombia, el perdón es una ficción

Por Fernando José Calderón España.

Cafre es el habitante de Cafrería, una antigua región del sudeste africano. Fue colonia inglesa.

Darío Echandía, presidente entre 1943y 1944, dijo alguna vez: “Colombia es un país de cafres”.

La definición de cafre es bárbaro y cruel. También, zafio y rústico, según el diccionario de la RAE.

Y Echandía tenía razón.

En este escenario colombiano, que es en el que nos movemos, lo más seguro es que Petro haya bajado en la intención de voto por su mal anunciada y peor interpretada -y sin ninguna discusión seria que la haya pulverizado-, propuesta sobre el perdón social.

El debate sobre el perdón social va a ser más cruel que el mismo sobre la cacareada expropiación que ha desvirtuado Petro hasta el cansancio. Y refrendado que no lo hará si es presidente ante notario público.

El perdón en Colombia es una quimera e, incluso, un oropel.

La hipocresía cristiana y católica, confesiones mayoritarias en Colombia que acaba de hacer su ramadán festivo sale a flote, al instante, cuando se habla de perdón y lo convierten en una acción que en lugar de redimir ofende a todos.

Venimos de una semana en la que la palabra perdón fue la más pronunciada.

Pero, las sentencias bíblicas son echadas por la borda -a cada instante- haciéndonos cada vez más una especie de paganos: adoramos más otros dioses.

La gente no quiere el perdón. Lo dijo en un plebiscito y ahora lo ratifica en un sondeo.

Mateo 6:14 dice: “Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.”

Creo que Colombia no recibirá el perdón del Padre. Se parece tanto a un público maldito.

Nos hiere más hablar de perdón social que la misma remota posibilidad de que se nos expropie, hasta lo que no tenemos.

¿Cómo se llegará al Perdón Celestial si se combate a muerte el Perdón Terrenal?

Mateo, también:
“27 »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. 28 Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.”

Si, vivimos en una ficción.

Mi país no tiene futuro.

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