Cambio con menos gasolina

Por Fernando Calderón E.

Los mismos que le han dado palo al asistencialismo del Estado, puesto en práctica por gobiernos con sentido social, braman ahora por las inminentes alzas en la gasolina. Pero no son coherentes. Critican políticas sociales de Estado, pero no las que los beneficiaron, en parte.

De acuerdo con Juan Camilo Restrepo cuando dice que el aumento en el precio de la gasolina es responsable. El Estado no puede seguir subsidiando un combustible que deteriora el planeta.

Los subsidios deberían permanecer solo para ciertos sectores como motos, transporte de carga y transporte público, acogiendo la idea de la representante Miranda.

El desfinanciamiento del Fondo, proyectado así por la administración anterior, empuja a que el gobierno acabe con esos subsidios a un sector altamente contaminante.

El costo real, tasado en 40 billones de pesos al año, de los subisidios debería convertirse en dinero que financie proyectos de emprendimiento para que mucha gente pobre pueda, al menos, comer tres veces al día.

Ahora, la lucha por desarrollar el modelo que viene está en el cambio cultural que debemos adoptar.

Que nuestras futuras generaciones sean conscientes de que un Estado es de todos y es para todos.

En la concepcion de los Estados liberales, el fin de estos es la felicidad de sus asociados. Sin distingo.

Por eso, es necesario comprender que debemos aportar todos para que ese objetivo se logre.

El cuento de “amaos los unos a los otros”, no es más que eso. En el mundo cristiano deberían explicar el significado real de esa expresión adjudicada a Jesús de Nazareth.

En cambio deberá ser, primero, cultural. Si no cambia la manera de pensar que lleve a una actuación humana más sensata, no habrá transformación de la sociedad.

Por eso la revolución de Mao se llamó antes que todo, cultural.

Primero el cerebro para que los pies anden bien.

Este país solo será mejor si hay un cambio cultural. De lo contrario seremos no sólo el olvido, sino un fallido recuerdo de algo que nunca se pudo.

Difícil tarea para un gobierno que abandera el cambio. Con otros fenómenos, también culturales, no menos importantes en nuestra sociedad como la venganza latente, el odio metido hasta en las cobijas, el individualismo que corrompe, y la creencia de que éxito es igual a dinero será un trabajo arduo al que le caerá, cada día, el golpe brutal de las bestias, algunas vestidas de corderos.

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