Tener un hijo con pérdida auditiva es un trabajo retador, como también lo es ser mamá con esa condición de discapacidad. Historias de mujeres que tienen que enfrentar esta realidad y recomendaciones para sobrellevar esta situación.
Si ser mamá no es tarea fácil, aún es más retador serlo de un hijo con pérdida auditiva, una patología que hoy afecta a más de 500 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Colombia, los registros más recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) señalan que hay cerca de 500.000 personas con este padecimiento.
“¿Quién más que la mamá para detectar cuando algo pasa? A las madres nos duelen nuestros hijos. Ellos mismos son los que lo alertan a uno y somos nosotras las que estamos pendientes de ellos. Somos las primeras en ser más reactivas», dice Lina, madre de Julián Gómez, su hijo, a quien a los ocho meses de edad lo diagnosticaron con hipoacusia neurosensorial bilateral profunda. Hoy Julián tiene 16 años y si bien usa la prótesis auditiva conocida como implante coclear para dedicarse a estudiar y a tocar el piano, su pasión desde siempre.