La pérdida del olfato por COVID-19 puede ocasionar enfermedades neurodegenerativas

La anosmia podría ser usada como prueba diagnóstica del coronavirus.

Imagen: Sweetlouse Pixabay

Por Myriam Manosalva | 28/03/2021.
Dentro de los síntomas más comunes para la detección del Coronavirus se encuentra la pérdida del olfato o anosmia, que suele ser una afección temporal, pero muchos de los pacientes lo padecen durante un tiempo prolongado luego de superar el coronavirus y adquieren otros síntomas relacionados con el olfato y el gusto como la fantosmia o parosmia (percepción distorsionada de un olor).

Luego de identificar la pérdida del olfato como un síntoma frecuente en las personas con COVID-19, algunos investigadores aconsejaron usarla como prueba diagnóstica, ya que suele ser un signo más frecuente de la presencia del virus en el organismo.

«La invasión empieza realmente en la nariz, en el epitelio nasal, al parecer el virus prefiere atacar las células de sostén y las células madre, pero no a las neuronas directamente» explica Sandeep Robert Datta, neurocientífico de la Escuela de Medicina de Harvard.

El coronavirus afecta a las células que mantienen el equilibrio de iones salinos en el moco que facilita el envío de señales neuronales, haciendo que cualquier modificación en este sistema cancele la señalización neuronal y por consiguiente el olfato.

En un estudio de la Universidad de París-Saclay, publicado en la revista Brain, Behavior and Immunity realizado con hámsteres dorados, se descubrió que el epitelio olfativo se encontraba desprendido, los cilios (estructuras celulares) habían desaparecido totalmente. «La ausencia de cilios genera la pérdida de receptores olfativos y de la capacidad para detectar los aromas.»

Una de los aspectos más preocupantes es el hecho de que la anosmia es un factor de riesgo en la aparición de enfermedades neurodegenerativas. Las mujeres con coronavirus sufren en mayor medida de lo más trastornos del olfato o anosmia (6,3%) mientras que en los hombres esa distorsión sensorial se encuentra en el 4,7 %. 

El tratamiento para la recuperación del olfato consiste en el entrenamiento olfativo basado en la estimulación repetida con diferentes olores. El ejercicio debe ser realizado durante 5 segundos a 5-10 minutos, tres veces por día y no se debe intentar identificar un segundo olor hasta que el primero no sea reconocido. Se sugiere evitar la mezcla de olores para no confundir las señales enviadas al cerebro y afectar la identificación y diferenciación de aromas.

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